Carlo Acutis - Parroquia San Martin de Tours

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Carlo Acutis

Milagros Eucaristicos
«Todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias”: Carlo Acutis

De los siete a los quince años –desde la Primera Comunión hasta su paso a la Casa del Padre— Carlo Acutis no dejó de ir a Misa cada día de la semana. Un caso extraordinario de fe temprana. Y, también, de muerte temprana.
Carlo murió de leucemia en plena adolescencia. A los quince años. Pero siempre vivió “con Jesús, para Jesús y en Jesús”. Y aunque a muchos parezca extraño, ya había cumplido su proyecto de vida: “Estar siempre unido a Jesús”.
Comunión diaria, rezo del Rosario, adoración eucarística, confidencia con la Virgen María, ¿es posible en un alma que apenas se va abriendo al mundo? Lo es: “Nuestra meta debe ser el infinito, no el finito. El infinito es nuestra patria. Desde siempre, el cielo nos espera”, dejó dicho.
Frases suyas dignas de un Bernanos. O de un papa Francisco: “Todos nacen como originales pero muchos mueren como fotocopias”. “Nuestra brújula tiene que ser siempre la Palabra de Dios”. “La Eucaristía es mi autopista hacia el Cielo”… Se confesaba cada semana.
Además, era un genio de la informática, la programación de ordenadores, pasando por el montaje de películas, la creación de sitios web, los periódicos de los que se ocupaba también de la redacción y la maquetación, al voluntariado con los más necesitados, los niños y los ancianos.


Antes de morir, el 12 de octubre de 2006, aclaró, para los que tuvieran dudas sobre la “injusticia” de Dios en su prematura partida: “Estoy feliz de morir porque he vivido mi vida sin desperdiciar ni un minuto haciendo cosas que no hubieran agradado a Dios«.
Michelangelo Tiribilli, entonces abad de la abadía territorial de Montel Oliveto Maggiore, escribió en el prólogo de una biografía de Carlo: «Al mirar a este adolescente como uno de ellos y como alguien que fue cautivado por el amor de Cristo, que le permitió experimentar la alegría pura, [los adolescentes de hoy] estarán en contacto con una experiencia de la vida que no quita nada de la riqueza de su adolescencia, pero que en realidad la hace más valiosa «.

Y terminaba diciendo el buen abad una verdad como un puño: “El testimonio evangélico de nuestro Carlo no es sólo un estímulo para los adolescentes de hoy, sino que provoca que los párrocos, los sacerdotes y los educadores se planteen la validez de la formación que les dan a los chicos de nuestras comunidades parroquiales y qué hacer para que esta formación sea incisiva y eficaz”.
En otras palabras: no consideren a las niñas y los niños, a los jóvenes de hoy, inclinados sobre la pantalla de sus ordenadores o de sus smartphones como incapaces de penetrar en los misterios de la fe.
Más aún –y el testimonio de Carlo Acutis lo corrobora—quizá sean los únicos todavía capaces de penetrar el Misterio.
La tumba de Carlo Acutis, que se encuentra en el Santuario de la Expoliación de Asís fue abierta en el día de hoy y durante unos días se permitirá a los numerosos fieles poder venerar sus restos mortales. Concretamente el Santuario de la Expoliación en Asís permanecerá abierto del 1 al 17 de octubre de 2020 desde las 8:15 a.m. a las 10:00 p.m. y los días 9, 10 y 11 de octubre hasta las 12:00 p.m

El obispo de Asís, Monseñor Domenico Sorrentino presidió la Eucaristía en la que se abrió la tumba y mostró que “hoy Carlo vuelve de alguna manera visible, la belleza de su presencia entre los ángeles y los santos. Carlo nos ayuda a seguir sus pasos para convertirnos a Jesús”.

Carlo fue fiel al amor de Dios y eligió a Dios como el todo de su vida. Un propósito breve como un tuit, pero ardiente como un fuego. No yo, sino Dios «, indicó Mons. Sorrentino.
 
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