Biografía - Parroquia San Martin de Tours

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Biografía

Biografia de los 12
LUCAS

El nombre Lucas es probablemente una abreviatura de Lucanus, como Anás lo es de Ananus, Apolo de Apolonius, Artemas de Artemidorus, Demas de Demetrius, etc. (Schanz, "Evang. Des heiligen Lucas", 1,2; Lightfoot en "Col." Iv, 14 ; Plummer, "St. Luke",  introd.) La palabra Lucas parece haber sido desconocida antes de la Era Cristiana ; pero Lucanus es común en inscripciones, y se encuentra al comienzo y al final del Evangelio en algunos manuscritos latinos antiguos (ibíd.). Generalmente se sostiene que Lucas era natural de Antioquía. Eusebio (Hist. Eccl. III, iv, 6) dice: Loukas de to men genos on ton ap Antiocheias, ten episteuen iatros, ta plesita suggegonos to Paulo, kai rots laipois de ou parergos ton apostolon homilnkos – "Lucas vero domo Antiochenus, arte medicus, qui et cum Paulo diu conjunctissime vixit, et cum reliquis Apostoli studiose versatus est." Eusebio hace una afirmación más clara en sus "Quaestiones Evangelicae", IV, i, 270: ho de Loukas to men genos apo tes Boomenes Antiocheias en – "Lucas fue por nacimiento originario de la renombrada Antioquía" (Schmiedel, "Encyc. Bib."). Spitta, Schmiedel, y Harnack creen que esta es una cita de Julio Africano (primera mitad del Siglo III). En el Codex Bezae (D) Lucas es introducido por un "nosotros" ya en Hechos, 11,28; y aunque ésta no es una lectura correcta, representa una tradición muy antigua. El autor de los Hechos tenía un interés especial por Antioquía y estaba muy familiarizado con ella (Hechos, 11, 19-27; 14, 18-21, 25; 15, 22, 23,30,35; 18, 22). Se nos habla de la localidad de sólo uno de los diáconos, "Nicolás, un prosélito de Antioquía", (6,5); y se ha señalado por Plummer que, de ocho autores que describen la campaña rusa de 1812, sólo dos, que eran escoceses, mencionan que el general ruso Barclay de Tolly, era de origen escocés. Estas consideraciones parecen excluir la conjetura de Renan y Ramsay de que San Lucas era natural de Filipos.

San Lucas no era judío. San Pablo lo separa de los de la circuncisión (Col. 4, 14), y su estilo prueba que era griego. De ahí que no se le pueda identificar con Lucio el profeta de Hechos, 13, 1, ni con el Lucio de Rom., 16, 21, que era cognatus de San Pablo. De esto y del prólogo del Evangelio se deduce que Epifanio yerra cuando le llama uno de los setenta discípulos; ni era el compañero de Cleofás en el viaje a Emaús tras la Resurrección (como se afirmaba por Teofilacto y el Menologio griego). San Lucas tenía un gran conocimiento de los Setenta y de las cosas judías, que adquirió o bien como prosélito judío (San Jerónimo) o bien después de hacerse cristiano, a través de sus estrechas relaciones con los apóstoles y discípulos. Aparte del griego, tuvo muchas oportunidades de aprender arameo en su nativa Antioquía, la capital de Siria. Era médico de profesión, u y San Pablo lo llama "el médico querido" (Col., 4, 14). Esta profesión implicaba una educación liberal, y su formación médica se evidencia por su preferencia por el lenguaje médico. Plummer sugiere que pudo haber estudiado en la famosa escuela de Tarso, rival de Alejandría y Atenas, y posiblemente conoció allí a San Pablo. De su íntimo conocimiento del Mediterráneo oriental, se ha conjeturado que había acumulado experiencia como médico a bordo de un barco. Trabajó mucho, y envía saludos a los colosenses, lo que parece indicar que les había visitado. San Lucas aparece por primera vez en los Hechos en Tróade (16, 8 y ss.), donde se reúne con San Pablo, y, tras la visión, cruza con él a Europa como evangelista, desembarcando en Neápolis y continuando a Filipos, "persuadidos de que Dios nos había llamado para evangelizarles" (nótese especialmente la transición a la primera persona del plural en el versículo 10). Era, por tanto, un evangelista ya. Estaba presente en la conversión de Lidia y sus compañeros, y se alojó en su casa. Junto con San Pablo y sus compañeros, fue reconocido por el espíritu pitón: "Nos seguía a Pablo y a nosotros gritando: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, que os anuncian un camino de salvación" (versículo 17). Vio a Pablo y Silas detenidos, arrastrados ante los magistrados romanos, acusados de alborotar la ciudad, "siendo judíos", azotados con varas y echados a prisión. Lucas y Timoteo escaparon, probablemente porque no parecían judíos (el padre de Timoteo era gentil).

Cuando Pablo partió de Filipos, Lucas se quedó, con toda probabilidad para continuar el trabajo de evangelista. En Tesalónica el apóstol recibió ayuda pecuniaria muy apreciada de Filipos (Fil., 4, 15,16), sin duda por los buenos oficios de San Lucas. No es improbable que éste permaneciera en Filipos todo el tiempo que San Pablo estuvo predicando en Atenas y Corinto, y mientras viajaba a Jerusalén y de vuelta a Éfeso, y durante los tres años en los que el apóstol estuvo ocupado en Éfeso. Cuando San Pablo volvió a Macedonia, se reunió de nuevo con San Lucas en Filipos, y allí escribió su Segunda Epístola a los Corintios. San Jerónimo cree que es muy probable que San Lucas sea "el hermano, cuyo renombre a causa del Evangelio se ha extendido por todas las Iglesias" (II Cor. 8, 18), y que fue uno de los portadores de la carta a Corinto. Poco después, cuando San Pablo volvió de Grecia, San Lucas le acompañó de Filipos a Tróade, y con él hizo el largo viaje por la costa descrito en Hechos, 20. Subió a Jerusalén, estuvo presente en el tumulto, vio el ataque al apóstol, y le oyó hablar "en lengua hebrea" desde la escalera exterior de la fortaleza Antonia a la silenciosa multitud. Luego contempló a los enfurecidos judíos, en su impotente rabia, agitando sus vestidos, vociferando, y arrojando polvo al aire. Podemos estar seguros que fue un visitante constante de San Pablo durante los dos años de prisión de éste en Cesarea. En ese periodo pudo muy bien familiarizarse con las circunstancias de la muerte de Herodes Agripa I, quien había muerto allí "comido por los gusanos" (skolekobrotos), y probablemente debió informarse mejor del asunto que Josefo. Se le dieron amplias oportunidades, "después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes", en relación con el Evangelio y los primeros Hechos, para escribir ordenadamente lo que había sido transmitido por los "que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra" (Lucas, 1, 2,3). Se sostiene por algunos autores que el Evangelio fue escrito durante esta época, Ramsay es de la opinión que la Epístola a los Hebreos se redactó entonces, y que San Lucas tuvo una parte considerable en ella. Cuando Pablo apeló al César, Lucas y Aristarco le acompañaron desde Cesarea, y estuvieron con él durante el tempestuoso viaje de Creta a Malta. De allí continuaron hasta Roma, donde, durante los dos años en que San Pablo estuvo en prisión, San Lucas estuvo frecuentemente a su lado, aunque no continuamente, pues no se le menciona en los saludos de la Epístola a los Filipenses (Lightfoot, "Phil.", 35). Estaba presente cuando se escribieron las Epístolas a los Colosenses, los Efesios y a Filemón, y se le menciona en los saludos dados en dos de ellas: "Os saluda Lucas, el médico querido" (Col., 4, 14); "Te saludan...Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores" (Philem., 24). San Jerónimo sostiene que fue durante esos dos años cuando se escribieron los Hechos.

No tenemos información sobre San Lucas durante el intervalo entre los dos encarcelamientos romanos de San Pablo, pero debe haber conocido a varios de los apóstoles y discípulos durante sus diversos viajes. Se mantuvo junto a San Pablo durante su última prisión; pues el apóstol, escribiendo por última vez a Timoteo, dice: "He competido en la noble competición, he llegado a la meta en la carrera...Apresúrate a venir hasta mí cuanto antes, porque me ha abandonado Demas por amor a este mundo... El único que está conmigo es Lucas" (II Tim., 4, 7-11). Vale la pena señalar que, en los tres lugares en que se le menciona en las Epístolas (Col., 4, 14; Philem., 24; II Tim., 4,11) se le nombra junto a San Marcos (cf. Col., 4,10), el otro evangelista que no era un apóstol (Plummer), y está claro a partir de su Evangelio que estaba muy familiarizado con el Evangelio según San Marcos; y en los Hechos da todos los detalles de la liberación de San Pedro— lo que ocurrió en casa de la madre de San Marcos, y el nombre de la muchacha que acudió a la puerta cuando San Pedro llamó. Debe haberse reunido con frecuencia con San Pedro, y puede haberle ayudado a redactar su Primera Epístola en griego, que presenta muchas reminiscencias del estilo de Lucas. Tras el martirio de San Pablo prácticamente todo lo que sabemos de él se contiene en el antiguo "Prefatio vel Argumentum Lucae", que se remonta a Julio Africano, quien nació hacia el año 165. Este afirma que estaba soltero, que escribió el Evangelio, en Acaya, y que murió a la edad de setenta y cuatro años en Bitinia (probablemente un error del copista por Beocia), lleno del Espíritu Santo. Epifanio dice que predicó en Dalmacia (donde hay una tradición a ese respecto), Galia (¿Galacia?), Italia, y Macedonia. Como evangelista debió sufrir mucho por la fe, pero se discute si efectivamente murió en el martirio. San Jerónimo escribe de él (De Vir. III, vii): "Sepultus est Constantinopoli, ad quam urbem vigesimo Constantii anno ossa ejus cum reliquiis Andreae Apostoli translata sunt [¿de Acaya ?]". San Lucas es representado siempre por el ternero o buey, el animal del sacrificio, porque su Evangelio comienza con el relato de Zacarías, el sacerdote, padre de San Juan Bautista. Es llamado pintor por Nicéforo Calixto (Siglo XIV), y por el Menologio de Basilio II (año 980). Se le atribuye un retrato de la Virgen en Santa María la Mayor de Roma, y se puede seguir su pista hasta el año 847. Probablemente es una copia del mencionado por Teodoro Lector, en el Siglo VI. Este autor afirma que la emperatriz Eudoxia encontró un retrato de la Madre de Dios en Jerusalén, que envió a Constantinopla (ver "Acta SS", 18 de Octubre).
  
Como observa Plummer, es seguro que San Lucas era un artista, al menos en la medida en que sus descripciones gráficas de la Anunciación, la Visitación, la Natividad, la Adoración de los pastores, la Oveja perdida, etc., han llegado a ser temas de inspiración favoritos de los pintores cristianos.San Lucas es uno de los autores más extensos del Nuevo Testamento. Su Evangelio es considerablemente más largo que el de San Mateo, sus dos libros son aproximadamente tan largos como las catorce epístolas de San Pablo; y los Hechos supera en longitud a las siete Epístolas Católicas y al Apocalipsis. El estilo del Evangelio es superior a cualquier otro escrito del Nuevo Testamento, excepto la carta a los Hebreos. Renan dice (Les Evangiles, xiii) que es el más literario de los Evangelios. San Lucas es un pintor de palabras. "El autor del Tercer Evangelio y de los Hechos es el más versátil de todos los escritores del Nuevo testamento. Puede ser tan hebraísta como los Setenta, y tan libre de hebraísmo como Plutarco... Es hebraísta al describir la sociedad hebrea y griego describiendo la sociedad griega" (Plummer, introd.). Su gran dominio del griego se demuestra por la riqueza de su vocabulario y la libertad de sus construcciones.
Pintura. San Lucas pintando a la Virgen María.
       
EL CENSO DE QUIRINO

Ningún trozo del Antiguo Testamento ha sido tan violentamente atacado como Lucas, 2, 1-5. Schürer ha reunido, bajo seis capítulos, una formidable colección de todas las objeciones que puede presentar contra él. No hay espacio para refutarlas aquí; pero Ramsay, en su "Was Christ born in Bethlehem?" ha demostrado que todas ellas caen por su base:

(1) San Lucas no afirma que tuvo lugar un censo en todo el Imperio Romano antes de la muerte de Herodes, sino que tal decisión de que se hiciera un censo ordinario emanó de Augusto. Si fue llevado a cabo con carácter general, o no, eso no le preocupaba a San Lucas. Si la historia no prueba la existencia de tal decreto, eso no prueba nada con certeza contra ella. Se pensó durante mucho tiempo que el sistema de empadronamientos fue inaugurado bajo los primeros emperadores romanos, hoy se sabe que debe su origen a Constantino el Grande (habiendo tenido lugar el primero quince años después de su victoria de 312), y esto a despecho de que la historia no sabía nada del asunto. Kenyon sostiene que es muy probable que el Papa Dámaso ordenara que la Vulgata fuera considerada como la única edición autorizada de la Biblia en latín; pero sería difícil probarlo históricamente. Si "la historia no sabe nada" del censo en Palestina antes del 4 antes de Cristo tampoco sabía nada del hecho de que bajo los romanos en Egipto se hacían censos personales habituales cada catorce años, al menos desde el año 20 después de Cristo hasta la época de Constantino. Muchos de los documentos de estos censos se han descubierto, y eran llamados apograthai, el nombre usado por San Lucas. Se hacían sin relación alguna con la propiedad o tributación. El cabeza de familia daba su nombre y edad, el nombre y edad de su mujer, hijos y esclavos. Mencionaba cuantos fueron incluidos en el censo anterior, y cuantos nacieron desde esa fecha. Estadísticas de valoración se hacían cada año. El ciclo de catorce años no se originó en Egipto (tenían un sistema diferente antes del 19 antes de Cristo),sino que muy probablemente debió su origen a Augusto, el año 8 antes de Cristo, el decimocuarto año de su tribunitia potestas, que fue un gran año en Roma, y es llamado el año I en algunas inscripciones. Aparte de San Lucas y Josefo, la historia es igualmente ignorante del segundo empadronamiento en Palestina, el año 6 después de Cristo. Durante los últimos treinta años se han hecho tantos descubrimientos sobre las épocas antiguas, en relación a los cuales la historia había callado, que es sorprendente que los autores modernos rechacen una afirmación de San Lucas, un respetable autor del Siglo I, simplemente apelando al silencio de la historia sobre la cuestión.

(2) El primer censo en Palestina, tal como lo describe San Lucas, no se hizo con arreglo a los métodos romanos, sino a los judíos. San Lucas que tanto viajó, no podía ignorar el sistema romano, y su descripción lo excluye deliberadamente. Los romanos no se oponían a los sentimientos de los habitantes de sus provincias si podían evitarlo. Los judíos, que estaban orgullosos de ser capaces de probar su descendencia, no habrían objetado al empadronamiento descrito en Lucas, 2. Los argumentos de Schürer están enteramente viciados por la suposición de que el censo mencionado por San Lucas no pudo ser hecho sólo con finalidad tributaria. Su discusión sobre la tributación imperial es erudita, pero está fuera de lugar. (cf. la práctica en Egipto). Era ventajoso para Augusto saber el número de potenciales enemigos en Palestina, en caso de revuelta.

(3) El rey Herodes no era tan independiente como se describe con fines polémicos. Unos años antes de la muerte de Herodes, Augusto le escribió. Josefo, "Ant.", XVI, ix, 3, dice: "César [Augusto]...se encolerizó mucho, y escribió severamente a Herodes. El resumen de su epístola fue este, que mientras que antiguamente le había tratado como a un amigo, ahora le trataría como a un súbdito." Fue después de esto cuando se pidió a Herodes que censara a su pueblo. Que algún tipo de empadronamiento tuvo lugar lo deducimos de una observación de pasada hecha por Josefo, "Ant.", XVII, ii, 4, "De acuerdo con ello, cuando todo el pueblo de los judíos dio seguridades de su buena voluntad hacia César [Augusto], y al gobierno del rey [Herodes], estos hombres [los fariseos] no juraron, siendo más de seis mil". Los más destacados estudiosos creen que se les pidió rendir homenaje a Augusto.

(4) Se dice que no hay lugar para Quirino, en Siria, antes de la muerte de Herodes en 4 antes de Cristo. C. Sentio Saturnino fue gobernador desde el 9 al 6 antes de Cristo; y Quintilio Varo, desde el 6 antes de Cristo hasta después de la muerte de Herodes. Pero en provincias turbulentas hubo a veces dos funcionarios romanos de igual categoría. En tiempos de Calígula la administración de África se dividió de manera que el poder militar, con la política exterior, estaba bajo el control del lugarteniente imperial, que podía llamarse hegemon (como en San Lucas), mientras que los asuntos internos quedaban bajo el procónsul ordinario. La misma posición fue adoptada por Vespasiano cuando dirigió la guerra en Palestina, que pertenecía a la provincia de Siria – una provincia gobernada por un funcionario de igual rango. Josefo habla de Volumnio que era Kaisaros hegemon, junto con C. Sentio Saturnino, en Siria (9-6 antes de Cristo): "Hubo una audiencia ante Saturnino y Volumnio que eran los presidentes de Siria" (Ant., XVI, ix, 1). En la "Guerra de los judíos" (I, xxvii, 1,2) le llama procurator. Córbulo mandó los ejércitos de Siria contra los partos, mientras Cuadrado y Galo eran sucesivamente gobernadores de Siria. Aunque Josefo habla de Galo, no sabe nada de Córbulo; pero estaba allí sin embargo (Mommsen, "Röm. Gesch.", V, 382). Una posición similar a la de Córbulo debe haber tenido Quirino durante unos años entre el 7 y el 4 antes de Cristo.

El mejor tratamiento del asunto es el de Ramsay, "Was Christ born in Bethlehem?". Ver también los valiosos ensayos de dos autores católicos: Marucchi en "Il Bessarione" (Roma, 1897); Bour, "L’Inscription de Quirinius et le recensement de S.Luc" (Roma, 1897). Vigouroux, "Le N.T. et les Découvertes Modernes » (París, 1890) tiene una buena cantidad de información útil. Se ha sugerido que Quirino sea un error de copista por Quintilio (Varo).
C. AHERENE
Transcrito por Ernie Stefanik
Traducido por Francisco Vázquez

 
 
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