San Matías Apóstol

 

 

     
 

  Del griego Matthias (o, en algunos manuscritos, Maththias) es un nombre derivado de Mattathias, hebreo, Mattithiah, que significa “regalo de Yahvé”. Matías fue uno de los setenta discípulos de Jesús, y había estado con El desde el bautismo realizado por Juan, hasta la Ascensión (Hechos de los Apóstoles i, 21, 22). También se señala (Hechos de los Apóstoles i, 15-26) que en los días siguientes a la Ascensión, Pedro propuso la realización de una asamblea, en la cual se llegaron a contar ciento veinte, a fin de seleccionar a quien debía de llenar dentro del apostolado, el lugar del traidor Judas  
  Dos discípulos, José, llamado Barsabas, y Matías fueron seleccionados y muchos otros mencionados. Como resultado, Matías fue seleccionado en definitivo, llegando con ello a estar asociado con los otros once Apóstoles. Séller, ha declarado, no obstante, que estas narrativa no es histórica, sobre la base de que los Apóstoles estaban en Galilea luego de la muerte de Jesús. De hecho, ellos regresaron a Galilea, pero los Hechos de los Apóstoles claramente indican que para Pentecostés ellos estaban de regreso en Jerusalem.

Más información sobre Matías aparece como vaga y contradictoria. De conformidad con Nicéforo (Hist. Eccl. 2, 40) primero nuestro personaje habló del Evangelio en Judea y en Etiopía (según Colchis) y fue crucificado. La Sinopsis de Doroteo contiene esta tradición: Matthias in interiore AEthiopia, ubi Hyssus maris portus et Phasis fluvius est, hominibus barbaris et carnivoris praedicavit Evangelium. Mortuus est autem in Sebastopoli, ibique prope templum Solis sepultus (Matías evangelizó a los bárbaros y caníbales en el interior de Etiopía, y en los campos contiguos al mar de Hysus, en el delta del río Phasis. El murió en Sebastopolis, y fue sepultado allí, cerca del Templo del Sol.

Aún otra tradición sostiene que Matías fue lapidado por los judíos en Jerusalem, y luego decapitado (cf. Tillemont, "Mémoires pour servir à l'histoire eccl. des six premiers siècles", I, 406-7). Se dice que Santa Elena llevó las reliquias de San Matías a Roma y que una porción de ellas se encuentran en Trier. Bollandus (Acta SS., May, III). Se tiene la duda, sin embargo, de que las reliquias de Roma sean las de San Matías , Obispo de Roma alrededor del año 120, y cuya historia puede haberse confundido con la del Apóstol.

La Iglesia Romana celebra la fiesta de San Matías el 24 de febrero, en tanto que la Iglesia Griega el 9 de agosto (luego de que este artículo había sido escrito, la Iglesia Romana movió la fiesta de San Matías al 14 de mayo).

 
 

Clemente de Alejandría (Strom., III, 4) indica una oración que se le adscribe a Nicolaitans, diciendo de San Matías : “debemos combatir la carne, a fin de no establecerla como un valor, ni hacer concesiones sobre lo que puede estar relacionado con ella, sino en cambio, acrecentar nuestra alma en fe y conocimiento”. Esta enseñanza fue obtenida probablemente del Evangelio según San Matías que es mencionado en el Origen (Hom., i in Lucam), por Eusebio (Hist. Eccl. III, 25), lo que también se atribuye a los heréticos por San Jerónimo (Praef., en Matth.); el Decreto de Gelasius (VI, 8) lo declara apócrifo. Se haya al final de la lista del Codees Barrocciamus (206).

Este Evangelio es probablemente el texto del cual Clemente de Alejandría citó varios pasajes, diciendo que se habían tomado de las tradiciones de Matías, Paradoseis. El testimonio de lo que ha sido invocado por los heréticos Valentinus, Marcion, y Basilides (Strom, VII, 17). De acuerdo a la Philosophoumena, VII, 20, Basilides cita varios discursos apócrifos que

 
  son atribuidos a Matías. Estos tres escritos: los evangelios, las tradiciones y los discursos Apócrifos, fueron identificados por Zahn (Gesch, N.T. Kanon, II, 751) pero Harnack (Chron, der altchrist, Litteratur, 597) niega esa indentificación.

Tischendorf ("Acta apostolorum apocrypha", Leipzig, l85I) publicó el trabajo después de Thilo, en 1846, "Acta Andreae et Matthiae in urbe anthropophagarum". De acuerdo a Lipsius, esos textos pertenecen a mediados del segundo siglo. Este texto apócrifo relata que Matías estuvo entre los caníbales y que estando en prisión, fue liberado por Andrés. No hace falta agregar que tal narrativa carece de valor histórico.

Debe recordarse además, que en los textos apócrifos, se confunden muchas veces, los nombres de Mateo y Matías.


E. JACQUIER
Transcripción de Joseph P. Thomas
Traducción de Giovanni E. Reyes